lunes, 06 febrero 2012
El Metro Imprimir E-mail

 

Aunque la palabra metro es una abreviatura de las palabras ferrocarril metropolitano, su uso, con toda probabilidad, se importó a España desde Inglaterra, ya que el primer ferrocarril metropolitano que se inauguró en España, el de Madrid, al igual que en la capital inglesa, circulaban por la izquierda.

 

El primer metro del mundo fue el de Londres, inaugurado en 1863 con seis kilómetros de longitud. En años sucesivos fue extendiéndose, de forma que en 1884 formaba un anillo de aproximadamente veinte kilómetros. Luego se le añadieron líneas radiales, en parte a cielo abierto y en parte en túnel, para constituir el Metropolitan and District Railway. Las locomotoras eran de vapor.


ferrocarrilAunque todavía existen ferrocarriles urbanos cuyo trayecto transcurre total o parcialmente en la superficie, como el de Medellín, el concepto de metro se asocia generalmente a ferrocarril subterráneo, solución que fueron progresivamente adoptando las ciudades que no la habían adoptado originalmente, debido a varios motivos, entre los que pueden estar la superioridad en el orden de la calidad estética y ambiental del trazado subterráneo, así como la falta de terreno disponible o la carestía del suelo en las grandes ciudades.


Cuando el metro circula a cielo abierto, a menudo se colocan las vías sobre plataformas metálicas o de hormigón elevadas unos cuatro o cinco metros del suelo, de forma que el metro no interfiere con el tráfico de las calles. No obstante, su ruido resulta molesto para los vecinos, así que en algunas ciudades, como en la Ciudad de México o en París, los trenes que circulan por las líneas de metro que transcurren parcialmente a cielo abierto están dotados de vagones con ruedas de goma, lo que confiere un silencio y confort de marcha considerables.


A partir de la electrificación de los ferrocarriles, el metro se ha convertido en un medio de transporte eléctrico en todo el mundo.

 
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